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¿QUÉ MEDICAMENTOS NECESITA MI HIJO?

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Hoy como siempre, impulsando a ustedes por este medio, el conocimiento y la retroalimentación sobre las dudas o necesidades que ustedes tengan sobre salud y Farmacovigilancia.

Es por esto, que en este mes hermoso pediátrico/infantil, nos hacen llegar la necesidad de saber sobre qué medicamentos necesita mi hijo, los seres sagrados de nuestra familia, y luego entonces empezamos con dicha opinión:

Bueno, como es bien sabido ante ustedes, que cada vez existen en el mercado médico o clínico, más y más medicamentos especializados para diferentes síntomas o enfermedades que pudiesen necesitarse ante la “enfermedad de mi hijo (a)”, sin embargo, de toda esta gama de medicamentos tanto de venta libre como de venta controlada,  la pregunta es ¿cuál o cuáles son los medicamentos que “necesita” mi hijo?

Pues a simple vista sin llegar a mayor explicación, el resultado será siempre ¡ninguno!, esto ¿a que nos lleva?, a que las “condiciones biológicas naturales” son óptimas para que mi hijo crezca y se desarrolle como lo ha venido haciendo desde su creación, sólo es cuestión de que la madre participe y acepte que el mejor aporte nutricional, “medicamentoso” e inmunológico es la Leche Materna, y la buena nutrición cuando deja el seno materno; sólo esta será vulnerable o se modificará, si a nuestro hijo ( en cualquiera de sus etapas de desarrollo) a juicio clínico por un experto en salud correspondiente, se le diagnostique una enfermedad que por continuidad condicione un Criterio Terapéutico, es decir, que el personaje médico correspondiente debe emitir las indicaciones precisas de acuerdo a las variables independientes de mi hijo para que con ello, se obtengan los mejores resultado en conjugación de riesgo-beneficio de la enfermedad o patología.

Es por ello, que no es recomendable la automedicación (padres a hijos), tanto del punto de vista de medicina alopática, homeopática y/o herbolaria, ya que como lo hemos mencionado, las variables independientes de nuestros hijos se condiciona al estado de vulnerabilidad biológica por el mismo hecho. Es  así, que de acuerdo a los criterios de calidad y seguridad en el uso de medicamentos en nuestra población, tanto por desconocimiento, por uso y costumbres, es erróneo el momento de cooperar o copiar “recetarios/prescripciones medicamentosas para mi hijo” por el simple hecho que me “pareciera que tiene la misma enfermedad o tendrá la misma respuesta bioquímica a los fármacos”.

Es responsabilidad de un Médico Tratante (en cualquiera de su especialidad) y de los padres, que de acuerdo al juicio clínico, las variables independientes y los criterios de uso, seguridad, eficacia y fármaco-economía, se determine qué medicamento es el correcto para mi hijo (a), y en ese mismo momento, se deberán recibir las indicaciones precisas y descriptivas de qué hacer ante una “urgencia y que pudiese tomar mi hijo”.

Para muchos padres se les hace común que a primera instancia, el uso de medicamentos analgésicos (quitar el dolor), antipiréticos (quitar la fiebre), anti-inflamatorios (quitar/controlar la inflamación), antigripales (controlar la infección por el virus de la gripe), antivirales (medicamentos contra infecciones virales), antibióticos (combatir una infección bacteriana), etc… es de uso común para toda la población pediátrica e infantil, pero es claro que es un grave error, ya que se han estudiado a través de artículos clínicos prospectivos y transversales, que los medicamentos aún ya bien conocidos, estos mismos se comportan diferente de acuerdo a los grupos raciales, étnicos, nutricionales y de variables independientes. Es más, hay medicamentos que después de su comercialización nacional e internacional, se retiran del mercado por el hecho de que en la Farmacovigilancia Intensiva Internacional, se observan que el uso Indiscriminado crónico, causa más problemas orgánicos funcionales que el problema inicial de la enfermedad, alterando la funcionalidad en órganos como:  Hígado, Riñón, Páncreas, Corazón y/o Cerebro, con lo cual, las “secuelas de dicha reacción mediata o tardía”, resultan tener mayor problema ante el crecimiento y desarrollo que la simple y el correcto diagnóstico de la enfermedad, o lo que ya habíamos mencionado, las interacciones entre dos o más medicamentos, generan efectos secundarios, reacciones adversas o interacciones que muchas veces potencializan los efectos de uno u otro, el riesgo siempre será latente.

Es por ello, todo hijo de nosotros es diferente, y cada uno de ellos, aunque sean gemelos, deben ser valorados y tratados independientemente. Más aún de acuerdo a la etapa de su vida, desde recién nacidos hasta la adolescencia, en donde tanto científicamente como biológicamente dejan de clasificarse y estudiarse como Pacientes Pediátricos.

DR. ADOLFO RAMOS ORTIZ

Tel: 891 52 00 Ext. 640

FARMACOVIGILANCIA

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