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MALA DIGESTIÓN

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Los estilos de vida modernos, la rapidez con que se llevan las cosas del día a día nos lleva hasta comer rápido lo cual ya se ha convertido en un hábito. Esta costumbre puede ser muy nociva no sólo para la salud, porque ocasiona mala digestión, sino porque es un hábito que engorda y facilita el sobrepeso.

  • Consecuencias por comer rápido:

Cuando se consume los alimentos con rapidez, se llevan a cabo varios procesos digestivos que no se realizan correctamente. Al masticar se realiza la primer parte de la digestión, si se mastica mal y rápido, parte de estos alimentos pasan directamente del estómago, lo cual fuerzan a este a que trabaje más lentamente. Cuando esto sucede el alimento pasa más tiempo en el estómago, este se irrita y se produce ardor, dolor, pesadez estomacal y sensación de llenura.

Una vez que el alimento mal digerido pasa al intestino, este no se metaboliza correctamente provocando estreñimiento, distensión, gases y aumento de peso. Esto se potencia aún más si los alimentos que se consumen son ricos en grasas, azúcares, y pobres en fibra.

También cuando se come rápido se consume más alimentos de lo necesario, lo cual potencia aún más todo lo comentado anteriormente. Si comer rápido se convierte en un hábito, hay muchas probabilidades que el sobrepeso aparezca, especialmente si a esto le se suma el sedentarismo.
Las personas obesas o con sobrepeso muchas veces sufren de uno o varios problemas digestivos: acidez estomacal, reflujo, gases intestinales, flatulencia o estreñimiento. En general son problemas que los medicamentos solo alivian de manera temporal.
La mala digestión es uno de los mayores factores que reduce el metabolismo. La causa es porque los alimentos que consumimos no pueden ser usados por las células del cuerpo a menos que en el proceso digestivo se reduzcan a sus mínimos tamaños moleculares para garantizar la absorción.

Los alimentos empiezan a digerirse desde que nuestra saliva entra en contacto con ellos al ingerirlos. Luego en el estómago, el cuerpo utiliza unas enzimas y unos ácidos muy poderosos que cuando funcionan bien logran romper hasta el más duro de los alimentos. La digestión luego continua a través del intestino donde el ambiente en vez de ácido se torna alcalino y eso termina de digerir todo aquello que anteriormente no se dirigió. Finalmente, en la última parte del intestino delgado, los nutrientes son extraídos de los alimentos que ya han sido ablandados y descompuestos molecularmente por el sistema digestivo. 
La mala digestión produce una mala absorción de los nutrientes. La mala absorción lleva al cuerpo a un estado de muy poca energía celular. El estado que esto produce se llama “metabolismo lento”. Para bajar de peso y acelerar el metabolismo se hace esencial mejorar el proceso digestivo.

Del mismo modo, el estrés es el resultado de las alteraciones de su conexión entre su cerebro y su intestino, lo cual puede contribuir o provocar de manera directa una serie de trastornos gastrointestinales, incluyendo:

- Disminución en la absorción de nutrientes.
– Disminución en la oxigenación de su intestino.

- Cuatro veces menos flujo sanguíneo en su sistema digestivo, lo que provoca una disminución del metabolismo.

- Disminución de la producción enzimática en el intestino.

Dando como resultado enfermedades como: Inflamatoria Intestinal, Síndrome del Intestino Irritable (SII), Respuestas adversas a los alimentos relacionados con un antígeno (Alergias a los alimentos), Úlcera péptica, Reflujo gastroesofágico.

Las alteraciones en el estado de ánimo se pueden generar por cambios en el estado bioquímico y hormonal del individuo así como por la falta de sueño, alimento y ejercicio; todo esto detona en una mala digestión.

  • Recomendaciones para mantener una buena digestión

Hábitos alimentarios saludables 

- Establecer un horario fijo de comidas.

- Disponer de tiempo para comer, por lo menos 30 minutos. Durante esta media hora no realizar otra actividad; es decir trabajar, mirar la televisión, caminar, etc. Sentarse en la mesa, masticar bien, disfrutar la comida.

- Elegir alimentos saludables que incluya un consumo regular de fibra, alimentos bajos en grasa, bajos en calorías, grasas y azúcares; ya que a través de los alimentos se obtiene todos los nutrientes que el cuerpo necesita para estar sano y sin sobrepeso.

- Evitar el consumo de irritantes como condimentos, grasas, cafeína, conservadores, alcohol y tabaco.

– Tomar mucha agua: el agua mejora la digestión porque elimina la acidez excesiva y crea el medio de trasportación más efectivo que existe para los nutrientes, la sangre. Muchos de los casos de acidez estomacal son solo casos de deshidratación donde el cuerpo ve imposibilitado para crear sustancias alcalinas que contrarrestan los ácidos del estómago por falta de agua.

– Reducir los carbohidratos refinados: como pan, harina, pasta, arroz y azúcar. Estos carbohidratos refinados, cuando se utilizan en exceso, se convierten en un sobrante de glucosa (azúcar en la sangre).

 
– Consumir abundante vegetales en la dieta diaria.

- Realizar actividad física diaria mínimo 30 minutos en el día.

 

OFELIA ARENAS ORTEGA
NUTRICIONISTA Y DIETISTA
TEL: 8915200 EXT 611
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