Consulta nuestro Aviso de Privacidad

LA ALIMENTACIÓN EN PACIENTES CON CÁNCER

Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on FacebookEmail this to someoneShare on Google+

Desde hace varias décadas se viene planteando una dieta “limpia” o “baja en bacterias” que minimice la posibilidad de infecciones en pacientes con cáncer precisamente por sus “bajas defensas”. A esta dieta se la denomina dieta neutropénica.

 

RECOMENDACIONES PARA PACIENTES CON SISTEMA INMUNE BAJO

En un sistema inmune bajo, seguir esta dieta reducirá su riesgo de enfermarse por comer alimentos. Con frecuencia se recomienda esta dieta antes y después de algunos tratamientos para el cáncer.

Una dieta baja en bacterias excluye alimentos que son más susceptibles a contener bacterias u otros microorganismos causantes de infecciones.

Las bacterias y otros microorganismos dañinos son los más propensos a estar presentes en alimentos crudos o frescos. Cocinar perfectamente los alimentos destruye estos microorganismos. Se compone de alimentos cocidos, pasterizados  con mínima manipulación en su elaboración. La comida debe ser elaborada y consumida en el día.

Por ejemplo, las verduras frescas se deberían cocer hasta que estén tiernas, las carnes se deberían cocer hasta que estén bien cocidas, y los huevos se deberían cocer hasta que la yema esté firme. Algunos productos alimenticios, como la leche debe ser pasteurizada.

Recomendaciones generales para pacientes que están en tratamientos para el cáncer:

  • Mantener un peso adecuado.

  • Mantener actividad física de por lo menos 30 minutos diarios. El sedentarismo se ha asociado a un aumento del riesgo de cáncer de colon y recto. Al mismo tiempo, actuaría de forma indirecta favoreciendo la presencia de obesidad con su asociación al desarrollo de ciertos tipos de cánceres.

  • Comer para alimentar, limpiar y depurar es toda una aventura.

  • Que cada cosa que ingieras tenga en propósito en tu cuerpo, un objetivo, veras el resultado inmediatamente, esta no es una dieta, nunca sentirás hambre.

  • El enemigo número uno es la azúcar, las harinas refinadas, los refrescos embotellados, cualquier alimento procesado, y con conservadores, los lácteos, cualquier fritura.

  • Tener una dieta balanceada, rica en frutas, verduras, legumbres (granos frescos) y cereales no refinados. Consumir 5 o más porciones de frutas y vegetales diariamente.

Consumir:

  • Todas las frutas.

  • Todas las verduras, consumirlas  lo más cercano a su estado natural.

  • Todos los granos, lentejas, habas, frijoles, arroz integral etc.

  • Todas las nueces, almendras, cacahuates, semillas de girasol, sin sal y sin azúcar, las venden por kilo, y llega uno a apreciar su sabor en su estado natural.

  • Arándanos, pasas, etc.

  • Antioxidantes: naranja, fresa, mora, zarzamora, todos los frutos rojos, vegetales de todos los colores.

  • Pan solamente integral preferentemente fabricado en casa y multigrano, o pan de avena, cebada, arroz y centeno.

  • Chile en las comidas (tiene un potente antioxidante la alicina). Esto según la tolerancia del paciente.

  • El DHA (acido graso docosohexanoico) tiene entre sus grandes beneficios subir el sistema de defensas, es antiinflamatorio. Ya se consigue en capsulas, o algunos viene omega 3 con DHA.

  • La comida debe ser elaborada y consumida en el día

  • No consumir alimentos en la vía pública:  No consumir alimentos preparados en la calle, Si va a comer fuera de su casa, seleccione un lugar conocido donde le brinden el máximo de higiene y seguridad, consuma los alimentos recién preparados, frescos y que se los sirvan de inmediato.

  • Consumir alimentos de marcas conocidas

  • Preferir el consumo de carnes blancas y limitar consumo de carnes rojas.

  • Consumir granos poco procesados y alimentos ricos en fibra, limitando el consumo de azúcares refinados.

  • No consumir alcohol, o hacerlo en forma moderada. Se recomienda un consumo no mayor de una copa diaria en mujeres, mientras que en el hombre se puede permitir hasta dos. Se ha relacionado el consumo de alcohol con el desarrollo de cáncer de boca, esófago, colon e hígado.

  • Limitar el consumo diario total de grasas, lo que incluye los alimentos ricos en grasas y las preparaciones que involucren el uso de aceites. Se recomienda preferir el consumo de aceites de origen vegetal y evitar la reutilización de los aceites.

  • Evitar el consumo de alimentos salados, limitando el consumo diario de sal (dieta baja en sal). Se recomienda preferir adobar los alimentos con hierbas y especias.

  • Usar métodos de conservación adecuados. La refrigeración puede actuar como factor protector, ya que impide la proliferación de microorganismos con efecto cancerígeno conocido.

  • No consumir alimentos quemados, especialmente carne y pescado. Evitar cocinar a fuego directo, y freír o hervir en exceso. Evitar el consumo de alimentos ahumados, lo que se ha asociado a un aumento en el riesgo de desarrollar cáncer gástrico.

  • La comida debe ser elaborada y consumida en el día

  • Puede utilizar frutas y verduras frescas de cáscara gruesa que puedan ser lavadas y peladas antes de su consumo.

  • Ninguna puede tener la cáscara rota ni hongos visibles y debe lavarse primero con agua caliente jabonosa antes de pelar.

  • Evite consumir verduras frescas como la lechuga, repollo, coliflor, col y algunas frutas frescas y vegetales como: uvas, moras, fresas.

  • Las frutas secas pueden consumirse solo cocidas (ciruelas, uvas y albaricoque guisados) o someterlo a un proceso de cocción, evite las demás preparaciones con frutas secas.

  • La carne debe almacenarse apropiadamente y cocinarse muy bien. Si es posible el manejo de la carne cruda debe hacerlo otra persona. Si esto no es posible, utilice guantes de caucho cuando la manipule.

  • No coma pescado crudos (ceviche) o en concha (ostras).

  • Verifique que los alimentos estén en perfecto estado: ninguno puede tener la cáscara rota, hongos o levaduras visibles.

  • Revise siempre la fecha de vencimiento de los alimentos y asegúrese que ningún empaque tenga rupturas o abolladuras 

El  sistema inmune es el responsable de defender nuestro organismo de las infecciones:

Cuando está alterado podemos contraer enfermedades infecciosas más fácilmente. Las buenas prácticas de selección, conservación, preparación y distribución de los alimentos; evitan su contaminación y disminuye el riesgo de adquirir infecciones oportunistas y enfermedades relacionadas trasmitidas por ellos.

Usted puede disfrutar de las comidas que usualmente acostumbra, siguiendo algunas recomendaciones:

Lavado de manos antes de consumir los alimentos; El lavado de manos está definido como una fricción breve y vigorosa, de toda la superficie de las manos con jabón desinfectante, seguido por un enjuague con agua. El lavado de manos es el procedimiento más importante para prevenir las infecciones nosocomiales e intoxicaciones de origen alimentario.

ND. OFELIA ARENAS ORTEGA

NUTRICIONISTA Y DIETISTA

TEL: 8915200 EXT 611

Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on FacebookEmail this to someoneShare on Google+











Consulta nuestro Aviso de Privacidad