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ALGO MÁS QUE SÓLO LECHE

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Por: Lourdes Mariana Janix Solis

Licenciada en Psicología Social, división Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana plantel Iztapalapa (UAM-I), Maestrante en Estudios de Género. Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer (PIEM), del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México (COLMEX).

Correo electrónico: orxidx@gmail.com

Semana mundial de la lactancia

La Semana Mundial de la Lactancia Materna es una celebración que rememora la Declaración Innocenti realizada en Florencia, Italia entre el 30 de julio y el 1º de agosto de 1990. Esta declaración fue llevada a cabo por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y El Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas (UNICEF), y en ella acuerdan una serie de recomendaciones para promover la práctica de la lactancia materna. De hecho la lactancia es considerada como una estrategia para mejorar las condiciones sanitarias de las mujeres y los niños en todas las comunidades del planeta (OMS, 2003). Estas organizaciones reconocen que la leche materna es el mejor alimento para los niños recién nacidos, además su práctica beneficia la salud de las mujeres pues previene el cáncer de mama y ovárico, y que la lactancia debe ser protegida y promovida por todos los países-miembros de la OMS-por medio de sus programas de salud (OMS, 2014).

La OMS y la UNICEF crearon diversas iniciativas, programas y códigos para impulsar la lactancia materna. Entre ellos se puede citar la iniciativa Hospitales amigos del niño creada en 1991, el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, implementado en 1981, y la Declaración Innocenti sobre la protección, el fomento y el apoyo en la lactancia materna, implementado en 1990 (OMS, 2003). La importancia de la práctica de la lactancia materna radica en su impacto en la salud de mujeres y niños de todo el mundo, de hecho se considera que “Todos los años se podría salvar la vida de unos 800,000 menores de 5 años si la lactancia materna de todos los menores de 23 meses fuera óptima.” (OMS, 2003). Pero para entender su importancia no basta decir que salva vidas, es necesario explicar cómo funciona su práctica. 

Recomendaciones de los organismos de salud

Los parámetros establecidos por las instituciones de salud para que la lactancia materna brinde todos los beneficios orgánicos para la salud de madre e hijo, recomiendan amamantar al infante con leche materna de forma exclusiva-  es decir, recibir solamente leche sin alimento sólido o líquido- como mínimo 6 meses a partir del nacimiento (OMS, 2014). Posteriormente se recomienda la introducción de alimentos sólidos a partir de los seis meses, lo que se denomina como “ablactación” (OMS, 2003). La lactancia materna se debe practicar a libre demanda, lo que significa que se debe ofrecer el pecho cada que el niño lo pida, sin establecer horarios. En cuanto al consumo de leche, de hecho se recomienda que la lactancia humana se continúe, en compañía de los alimentos, hasta dos años o más (OMS, 2014). Los países que siguen las recomendaciones de la OMS, deben considerar en sus agendas de salud la promoción de la lactancia materna a través de estrategias, como la capacitación de todos los trabajadores de los servicios de salud sobre cómo funciona la lactancia materna, de igual forma los hospitales no deben ofrecer leche sucedánea y a su vez favorecer las condiciones para que el infante y la madre puedan beneficiarse de la lactancia materna (OMS, 2014). La promoción comercial de la leche sucedánea deberá ser limitada y los hospitales deberán motivar la práctica de la leche materna antes de que cualquier otro tipo de alimentación para el recién nacido (OMS, s/f).

En cada punto existe un mar de detalles y matices, pues la lactancia materna como una práctica que incluye el cuerpo de madre e hijo es sumamente compleja y está llena de procesos, cambios y transformaciones tanto biológicas, como psicológicas y sociales. La producción de leche se da gracias a procesos hormonales (principalmente producción de oxitocina y prolactina) activados por la estimulación en el cuerpo de las madres; no sucede de forma espontánea, la leche se produce en el cuerpo según la demanda y maravillosamente la leche cambia según las necesidades del bebé. Después del parto el cuerpo de las mujeres se preparan para la producción de leche y mientras sean estimuladas la leche se seguirá produciendo en la mayor parte de los casos.

Duración de la lactancia

En cuanto al tiempo, hay muchas discusiones sobre cómo se recomienda la duración de la lactancia. Durante los primeros 6 meses del infante se debe ofrecer a libre demanda, esto es cada que el bebé pide, sin importar que llore cada hora, si son las 3 de la mañana o si el bebe se la pasó prendido a una teta durante 40 minutos. Luego de ablactar al bebé, idealmente a los 6 meses, la leche sigue siendo su alimento protagonista y jamás deja de tener valor nutricional; y de hecho el acto de amamantar se convierte en un acto que va más allá del alimento; es un acto afectivo y estrategia de crianza entre madre e hijo (Janix, 2016).

Pero muchos se preguntan por cuánto tiempo debe durar la lactancia, puesto que la leche deja de protagonizar como alimento para el infante. Algunas posturas, como las de la organización La Leche League (LLL), consideran que la lactancia debe darse “a término”, es decir hasta que el infante la abandone voluntariamente. Este tema desemboca en una inconclusa discusión sobre la duración. Una buena referencia para analizar cómo se ha practicado la lactancia en la historia de la humanidad son los trabajos de Dettwyler, una antropóloga que a través de la comparación naturalista ha determinado un rango de edad en el que los infantes abandonan la lactancia de forma espontánea; entre los 2 años y medio y los 7 años de edad Dettwyler muestra un rango de abandono, es decir, que en muchas culturas la lactancia es mucho más larga que en países como el nuestro (Dettwyler, 1995). ¿Han conocido algún niño de 5 años que tome leche del pecho de su madre? Es algo muy común en contextos rurales, incluso en nuestro país, pero algo difícil de ver en las calles de una ciudad. Incluso es algo mal visto en zonas urbanizadas, sin importar la edad del infante: Por ejemplo, recordemos el caso de Constanza que apenas hace dos semanas fue expulsada de una plaza pública en San Isidro Argentina por dar pecho a su bebé en un espacio abierto y concurrido [2].

Lo que queda claro de estos temas confusos es que mientras más tiempo se da la leche al bebé, y mientras menos alimentos reciba -durante el periodo de lactancia exclusiva- mejores sus beneficios para la salud tanto de madre como de hijo (OMS, s/f). Y no sólo se trata de la leche como alimento, es también un medio para ofrecer afecto y recibirlo, el tacto de la lactancia brinda un sin número de estímulos para madre e hijo que fortalecen sus vínculos afectivos y benefician el desarrollo del infante y la confianza en la madre (González, 2011). Sabiendo todo esto es difícil entender porqué más del 80% de las madres mexicanas actualmente no dan pecho.

La lactancia en México

En México existen un muy bajo índice de práctica principalmente por el pronto abandono, es decir  que muchas mujeres inician la lactancia al parir a sus hijos y dejan esta práctica antes de los 6 meses (ENSANUT, 2012).  Desde el 2012, en la Ciudad de México, ha aumentado la promoción de la importancia de dar pecho en la publicidad gubernamental[3], en folletos de instituciones de salud, en revistas mediáticas y de divulgación científica, y en reportajes televisivos y radiofónicos.  Desde Abril del 2014 el Diario Oficial de la Federación publicó un decreto presidencial que sugiere reformas en la Ley general de salud, la Ley federal de los trabajadores al servicio del estado, la Ley del seguro social, Ley para la protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes, e incluso la Ley general de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, entre otras, para promover la práctica de la lactancia materna a nivel nacional (Secretaría de Gobernación, 2014). En resumidas cuentas parece que todos están de acuerdo con que se debe apoyar la lactancia, pero no se tiene claro qué entorpece su práctica.

Existen varios trabajos de investigación en México que tratan de explorar aquellas causas o circunstancias por las que la lactancia materna no es ampliamente practicada. Una de estas causas señaladas tiene que ver con la falta de conocimiento y capacidad de apoyo por parte del personal sanitario, desde hace más de 20 años se ha señalado que no siempre se cuenta con las herramientas necesarias para apoyar esta práctica en México (Yzunza-Ogazón, 1987). Parece curioso, pero este es un punto importante que toman las recomendaciones de las instituciones internacionales para apoyar la lactancia; los hospitales adoptan programas en donde se proponen que el personal sanitario apoye la lactancia durante su implementación, es decir, que no basta con que las mujeres quieran dar pecho, ellas necesitan ser apoyadas por todas sus redes sociales: desde el pediatra que atiende al infante, hasta la familia que rodea a las madres (Turnbull, et al, 2005). Al parecer, el personal sanitario tiene otra forma de apoyar la lactancia, con una actitud mucho más empática y con mejor conocimiento cuando la han experimentado (o presenciado de cerca) (Yzunza-Ogazón, 1987).

Un aspecto que se considera muy valioso para apoyar la lactancia materna es hacerles llegar la información pertinente a las mujeres que pronto van a tener hijos. Hay un gran interés institucional por brindarles el mejor conocimiento sobre los beneficios de la lactancia, y darlo de la forma más clara posible hará que las mujeres se decidan a dar pecho (González de Cossío, et al., 2012). Sin embargo se debe tomar en cuenta aquellos factores que rodean a las mujeres, no sólo se trata de una cuestión de voluntad darles pecho a sus hijos, se trata de una decisión, de hacer un cambio profundo en la vida. La lactancia exclusiva, a libre demanda y a término son formas idealizadas de alimentar a los infantes, pero no son la única oferta que se les puede hacer. No se toma en cuenta que las mujeres a veces tienen trabajos formales, a veces se dedican a las tareas del hogar, a veces ambas cosas, y que la lactancia es como un trabajo más.

Nuestra vida en la ciudad está inserta en un sistema moderno que imposibilita hacer coincidir los horarios y esquemas con la lactancia a libre demanda, exclusiva los primeros seis meses, y sin límites de tiempo o hasta que el infante se aburra de la chichi. En este sentido, el personal de salud puede resolver obstáculos en la práctica de la lactancia, tales como tratar una mastitis, o dar una asesoría sobre las posiciones para amamantar; pero no pueden resolver aquellos procesos por los que las mujeres deben adaptar su vida a tantos cambios corporales, laborales, cotidianos. Cuando se da pecho se le invierte tiempo, dedicación y esfuerzo al bebe, sin mencionar que algunas mujeres experimentan dolor cuando empiezan las primeras tomas[1]. Además las mujeres que amamantan también deben cuidar sus hábitos, como los alimentos que ingiere, los medicamentos que puede consumir, limitar el uso de drogas (eso incluye el alcohol y el cigarro), y tomar mucho agua (OMS, s/f). Dar pecho es mucha responsabilidad.

Las recomendaciones institucionales pretenden mejorar las condiciones para aumentar la práctica de la lactancia materna, sin embargo, depositan toda la responsabilidad en las mujeres (Salas, 1995). Si a las mujeres que tienen hijos se les responsabiliza por el desarrollo de los infantes, se debe tomar en cuenta que la lactancia es una noble labor que requiere de mucho apoyo. Es la decisión de cada mujer hacerlo o no, no se les debe privar la capacidad de decisión sobre su cuerpo, y mucho menos atribuir con culpa sus decisiones. Si una mujer decide amamantar a su hijo por 15 días, por 5 años o no amamantarlo es porque esta considerando los cambios a los que se va a someter su cuerpo. No sólo hay que informar a las mujeres, hay que informar al personal de salúd, a la familia, a la pareja, a las personas que rodean a la mujer que quiere dar pecho y propociarle un ambiente de apoyo y respeto.


Bibliografía
Dettwyler, Kathelyn (1995), “A Time to Wean: The Hominid Blueprint for the Natural Age of Weaning In Modern Human Populations”, en Breastfeeding: Biocultural Perspectives, (ed) Patricia Stuart-Macadam and Katherine A. Dettwyler, pp. 39-73. New York: Aldine de Gruyter
Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (2012), Evidencia para la política pública en salud, folleto informativo de resultados, autores González de Cossío, Escobar Zaragoza, González Castell y Hernández Ávila, redactado por el Instituto Nacional de Salud Pública, México.
González, Carlos (2011) Un regalo para toda la vida, España, Temas de hoy.
González de Cossío, Teresita, Escobar-Zaragoza, Leticia, González-Castell, Luz y Rivera-Dommarco, Juan (2012), “Prácticas de alimentación infantil y deterioro de la lactancia materna en México”, Salud Pública, México 2013 vol. 55 suplemento 2, Centro de Investigación en Nutrición y Salud, Instituto nacional de Salud Pública, Cuernavaca, Morelos, México.
Janix, Mariana (2016) “Significados de la experiencia de la lactancia materna prolongada entre mujeres de diversos sectores sociales de la Ciudad de México”, tesis en proceso de aprobación para obtener el grado en Maestría en Estudios de Género, Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer, del Centro de Estudios Sociológicos, El Colegio de México, promoción 2014- 2016
Massó, Esther (2011) “La lactancia materna como catalizador de revolución social feminista (o apretando las clavijas al feminismo patriarcal): calostro, cuerpo y cuidado”, XLVIII Congreso de Filosofía Joven: “Filosofías subterráneas”, Instituto de Filosofía – CSIC, España Donostia-San Sebastián, 4-6 mayo 2011. (mimeo) Disponible en url: http://caso.omiso.org/docs/masso_lactancia.pdf, última consulta 10 de septiembre de 2014, texto completo de libre acceso.
Massó, Esther (2015) “Conjeturas (¿y refutaciones?) sobre amamantamiento: Teta decolonial”, en revista digital Dilemata, año 7 (2015), número 18, pp. 185-223. Disponible en url: http://www.dilemata.net/revista/index.php/dilemata/article/view/379/384 última consulta 23 de noviembre de 2015, texto completo, libre acceso.
Organización Mundial de la Salud (s/f) Documento de referencia 3: Conceptos clave, disponible de forma gratuita en url: http://www.who.int/social_determinants/final_report/key_concepts_es.pdf?ua=1
Organización Mundial de la Salud (2003) Introducción. Un marco Normativo emergente, en Estrategia Mundial para la alimentación del Lactante y del Niño Pequeño, Biblioteca de la OMS, pp.1-6. Documento completo disponible de forma gratuita, disponible en url: http://www.who.int/nutrition/publications/gs_infant_feeding_text_spa.pdf
Organización Mundial de la Salud (2014) Página oficial de la Organización Mundial de la Salud, en ésta página se muestra el libro o manual de La Iniciativa Hospital Amigo del Niño/(IHAN) de forma gratuita y con el documento completo, disponible en url: http://www.who.int/nutrition/publications/infantfeeding/bfhi_trainingcourse/es/
Salas Valenzuela, Monserrat (1995) “Lactancia materna: las mujeres como protagonistas”, en Género y salud Femenina, Experiencias de investigación en México, Sara Elena Pérez-Gil, Juan Carlos Ramirez y Patricia Ravelo (Coords.), CIESAS, Instituto Nacional de Nutrición Sañvador Zubirán y Universidad de Guadalajara, México, pp. 127 – 136
Secretaría se Gobernación (2014), “DECRETO por el que se adicionan y reforman diversas disposiciones de la Ley General de Salud; de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, Reglamentaria del Apartado B) del artículo 123 Constitucional; de la Ley del Seguro Social; de la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado; de la Ley para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, y de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia”, en Diario oficial de la Federación, México, DOF: 02/02/2014, consultar en url: http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5339161&fecha=02/04/2014
Turnbull, Bernardo, Éricka Escalante, Miguel Klunder (2005), “Papel de las redes sociales en la lactancia materna exclusiva. Una primera exploración”, Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social, Vol. 44, No. 2, Marzo-Abril 2006, pp. 97-104.
Ysunza-Ogazon, A. (1987)  Consideraciones biosociales de la lactancia materna.  2 ed. México: Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubiran, iii, 323 p.; 28 cm. (301.427 / Y935c).
[2] Fuente http://www.eluniverso.com/noticias/2016/07/23/nota/5705601/argentina-teteada-masiva-apoyo-mujer-expulsada-plaza-amamantar
[3] Una de las campañas publicitarias más notorias de la década es la que diseñó el Gobierno de la Ciudad de México en el 2014, la campaña se llamó No le des la espalda, dale pecho y consistió en una serie de carteles y videos que circularon por medios televisivos y también por internet. Esta campaña fue fuertemente criticada por activistas, incluso por una de las participantes de la campaña, por lo que se replanteó su contenido con una propuesta guiada por el grupo Grupo de Información en Reproducción Elegida. Para más detalles sobre la campaña y sus respuestas en redes sociales se puede consultar un trabajo que titulé “Publicidad y Antifeminismo” publicado en Academia.edu de libre acceso.
[4] Algunos manuales aseguran que el dolor es debido a la mala posición del bebé, otros se lo atribuyen a que el frenillo del bebé sea corto, la baja producción de leche, mastitis, candidiasis o pechos engurgitados. La realidad es que no a todas las mujeres les duele el pecho o se le agrietan los pezones por lactar a sus hijos, pero algunas mujeres lo experimentan generalmente las primeras semanas o meses de lactancia, y para muchas es causa de abandono de esta práctica. Como referencia dejo la ligas de para consultar dos manuales de lactancia materna, uno realizado por UNICEF y otro una asociación similar a LLL que se desarrolla en España:
http://www.unicef.org/argentina/spanish/Consejeria__en_Lactancia_Materna.pdf
http://albalactanciamaterna.org/lactancia/tema-2-como-superar-dificultades/dolor-de-pezones-causado-por-infeccion/
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